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15.02.2021
CORO MUDO DE NUBE Y CHARCO
Rodrigo Echeverría

Alfonso Reyes se refiere al coro griego con estas palabras:

"El coro funciona rítmicamente, como un instrumento dinámico por donde estalla […] la carga emocional precipitada en el fondo del ánimo […] Y por eso es fuerza que el coro esté presente a todos los acontecimientos y hasta a las revelaciones secretas: para conocer el drama y ponerse en contacto con él; para sentir, para emocionarse y desahogar […] la emoción […], la piedad, el terror.*" 

*Reyes, Alfonso, 1996. “Las tres «Electras» del teatro ateniense”, en Obras completas. T. 1: Cuestiones estéticas, Fondo de Cultura Económica, México, p. 30.

La pintura no nos habla con palabras, más bien nos comunica desde el origen de las ideas, que son la imágenes: es una comunicación directa. A través del ojo la imagen se transforma en pensamientos  emociones. La mirada descubre la profundidad de la existencia, que es primero muda, y luego —po necesidad de los pensamientos— engendra palabras. Un recién nacido llora después de dar su primer respiro, al ver la locura y deformidad del mundo. La adultez es la codificación de toda esa deformidad.

Las nubes se desintegran en lluvia, lluvia que crea charcos. En las nubes imaginamos formas y en los charcos vemos nuestro reflejo. Las nubes son el espejo de la imaginación; los charcos, el reflejo de nuestra perversión. Las pinturas son nube y charco. La libertad de la imaginación se encuentra en la nube; la esclavitud de nuestros problemas, en el charco. En la nube descansamos y en el charco preguntamos. La nube es el fenómeno, mientras que el charco refleja al fenómeno pensante: es una dinámica de lo interno y lo externo. Todos somos una especie de héroes trágicos y lo que nos une es la manera fundamental de percibir lo que nos rodea. Percibimos el sol, la luz, la sombra y la materia, que luego son codificados con distintos nombres. Surgen las emociones y los sentimientos, para finalmente llegar a lo que concierne a todo ser humano: la moral y la ética.

La premisa de esta exhibición es que las obras mostradas componen un coro mudo de nubes y charcos, que invitan, a través de los personajes presentes en las pinturas, a ser parte del espectáculo de percibir la vida.

Rodrigo Echeverría, Ciudad de México, febrero 2021.


In an early essay published in 1911, Mexican scholar Alfonso Reyes refers to the Greek chorus with these words:

"The chorus works rhythmically, as a dynamic instrument through which […] the emotional charge accumulated in the depths of the mind explodes […] And this is the essential reason that the chorus is present at all events an even secret revelations: in order to know the drama and get in touch with it; to feel, to be moved, and to release […] the emotion […], the sorrow, the terror.*"

*Reyes, Alfonso, 1996. “Las tres «Electras» del teatro ateniense”, in Obras completas. Vol. 1: Cuestiones estéticas, Fondo de Cultura Económica, Mexico City, page 30.

Painting is mute, it does not speak to us in words, rather it communicates to us from the origin of ideas, which are images: it is a direct communication. The eye transforms the image into thoughts and emotions. The gaze discovers the depth of existence, which is initially voiceless, and then — by necessity of thoughts — it generates words. A newborn cries after taking its first breath, seeing the madness and deformity of the world. Adulthood is the coding for all that deformity.

Clouds disintegrate into rain. Rain creates puddles. In clouds we imagine shapes and in puddles we see our reflection. Clouds are the mirror of the imagination. Puddles reflect our perversions. The paintings are both clouds and puddles. In clouds we find the freedom of imagination. Our enslaved problems are found in the puddle. In clouds we rest and in puddles we question. The cloud is the phenomenon, whilst the puddle reflects the sentient phenomenon: it is a dynamic of the internal and the external. We are all some kind of tragic heroes and what unites us is the fundamental way of perceiving what surrounds us. We perceive the sun, light, shadow and matter, which are then encoded with different terms. Emotions and feelings arise, to finally arrive at what concerns every human being: morals and ethics.

The statement of this exhibition is that the works shown comprise a silent chorus of clouds and
puddles, that invite the spectator, through the characters depicted in the paintings, to witness the spectacle of perceiving life.

Rodrigo Echeverría, Mexico City, February 2021.